Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, bautizado el 1 de enero de 1618–3 de abril de 1682) fue un pintor barroco español. Formado en el naturalismo tardío, evolucionó hacia fórmulas propias del barroco pleno con una sensibilidad que a veces anticipa el rococó en algunas de sus más peculiares e imitadas creaciones iconográficas, como la Inmaculada Concepción o el Buen Pastor en figura infantil.
Personalidad central de la escuela sevillana, con un elevado número de discípulos y seguidores que llevaron su influencia hasta bien entrado el siglo XVIII, fue también el pintor español mejor conocido y más apreciado fuera de España, el único del que Sandrart incluyó una breve y fabulada biografía en su Academia picturae eruditae de 1683 con el Autorretrato del pintor grabado por Richard Collin.
Condicionado por la clientela, el grueso de su producción está formado por obras de carácter religioso con destino a iglesias y conventos sevillanos, pero a diferencia de otros grandes maestros españoles de su tiempo, cultivó también la pintura de género de forma continuada e independiente a lo largo de buena parte de su carrera.
Último trabajo y muerte
Tras la serie del Hospital de la Caridad, espléndidamente pagada, Murillo no recibió nuevos encargos de esa envergadura. Un nuevo ciclo de malas cosechas llevó a la hambruna de 1678 y dos años después un terremoto causó serios daños. Los recursos de la iglesia se dedicaron a la caridad, aplazando el embellecimiento de los templos. Con todo a Murillo no le faltó el trabajo gracias a la protección dispensada por sus viejos amigos, como el canónigo Justino de Neve y los comerciantes extranjeros establecidos en Sevilla, que le encargaron tanto obras de devoción para sus oratorios privados como escenas de género. Nicolás de Omazur, llegado a Sevilla en 1656 con catorce años, llegó a reunir hasta 31 obras de Murillo, alguna tan significativa como Las bodas de Caná de Birmingham, Barber Institute.
Otro de esos comerciantes aficionado al pintor fue el genovés Giovanni Bielato, establecido en Cádiz hacia 1662. Bielato falleció en 1681 dejando al convento de capuchinos de su ciudad natal los siete cuadros de Murillo de diferentes épocas que poseía, dispersos en la actualidad en diversos museos. Entre ellos figuraba una nueva versión en formato apaisado del tema de Santo Tomás de Villanueva dando limosna (Londres, The Wallace Collection, hacia 1670), con un nuevo y admirable repertorio de mendigos. Además legó a los capuchinos de Cádiz cierta cantidad de dinero que emplearon en la pintura del retablo de su iglesia, encargado a Murillo.
La leyenda de su muerte, tal como la refiere Antonio Palomino, se relaciona precisamente con este encargo, pues habría muerto como consecuencia de una caída del andamio cuando pintaba, en el propio convento gaditano, el cuadro grande de los Desposorios de Santa Catalina. La caída, sostenía Palomino, le produjo una hernia que «por su mucha honestidad» no se dejó reconocer, muriendo a causa de ella poco tiempo después.. Lo cierto es que el pintor comenzó a trabajar en esta obra sin salir de Sevilla a finales de 1681 o comienzos de 1682, sobreviniéndole la muerte el 3 de abril de este año. Solo unos días antes, el 28 de marzo, había participado aún en uno de los repartos de pan organizados por la Hermandad de la Caridad, y su testamento, en el que nombraba albaceas a su hijo Gaspar Esteban Murillo, clérigo, a Justino de Neve y a Pedro Núñez de Villavicencio, va fechado en Sevilla el mismo día de su muerte.
En él declaraba estar en deuda con Nicolás de Omazur, a quien había entregado dos lienzos pequeños por valor de sesenta pesos a cuenta de los cien que Omazur la había entregado y que dejaba sin acabar dos lienzos de devoción, uno de Santa Catalina que le había encargado Diego del Campo y por el que ya había cobrado los 32 pesos convenidos y otro de medio cuerpo de Nuestra Señora, encargado por un tejedor «de cuyo nombre no me acuerdo», además del gran lienzo de los Desposorios místicos de santa Catalina para el altar mayor de los capuchinos de Cádiz, del que pudo completar sólo el dibujo sobre el lienzo e iniciar la aplicación del color en las tres figuras principales. De su terminación se encargaría su discípulo Francisco Meneses Osorio, a quien corresponden íntegros los restantes lienzos del retablo conservados todos ellos en el Museo de Cádiz.
Obras de Bartolomé Esteban Murillo
La Virgen con fray Lauterio, san Francisco de Asís y santo Tomás de Aquino, hacia 1638-1640, Cambridge, Fitzwilliam Museum. Una cartela en el ángulo inferior derecho explica el contenido de este inusual asunto, en el que la Virgen aconseja al franciscano fray Lauterio, estudiante de teología, la consulta de la Summa Theologiae del aquinatense para resolver sus dudas de fe. Josua van Belle, 1670, Dublín, National Gallery of Ireland. Murillo retrató a Belle, comerciante neerlandés llegado a Sevilla en 1663, con la elegante actitud propia del retrato nórdico que pudo conocer en las colecciones de pintura de los comerciantes de esa procedencia establecidos en la ciudad, ante una cortina de vivo color púrpura que no se aprecia en esta reproducción. San Diego de Alcalá dando de comer a los pobres, hacia 1646, óleo sobre lienzo, 173 x 183 cm, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sagrada Familia del pajarito, hacia 1649-1650, Madrid, Museo del Prado. Con un tratamiento de la luz y un estudio de los objetos inanimados todavía zurbaranescos, Murillo crea un ambiente intimista de apacible cotidianidad que será el característico de su pintura, abordando el hecho religioso, en el que la figura de San José cobra especial protagonismo, con los recursos propios del naturalismo y una personal y humanísima visión. Nacimiento de la Virgen, 1660, París, Museo del Louvre. El sueño del patricio, también conocida como La fundación de Santa Maria Maggiore de Roma I: El sueño del patricio Juan, es un óleo sobre lienzo de 2,32 x 5,22 m pintado hacia el año 1662 – 1665 por el sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682), perteneciente a la escuela española del Barroco. Santo Tomás de Villanueva, hacia 1668, Sevilla, Museo de Bellas Artes. Pintado para una de las capillas laterales de la iglesia de los capuchinos, Murillo llamaba a este cuadro su Lienzo, según cuenta Antonio Palomino, quien destacaba la figura del mendigo de espaldas, «que parece verdad». Abraham y los tres ángeles, Ottawa, National Gallery. El regreso del hijo pródigo, Washington, National Gallery of Art. La curación del paralítico en la piscina probática, Londres, National Gallery. San Juan de Dios (detalle), 1672, Sevilla, iglesia del Hospital de la Caridad. Inmaculada Concepción de El Escorial, hacia 1660-1665, óleo sobre lienzo, 206 x 144 cm, Madrid, Museo del Prado. Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Soult, hacia 1678, óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm, Madrid, Museo del Prado. El Buen Pastor, hacia 1660, óleo sobre lienzo, 123 x 101 cm, Madrid, Museo del Prado. Cristo después de la flagelación, óleo sobre lienzo, 113 x 147 cm, Boston, Museum of Fine Arts. Niños jugando a los dados, hacia 1665-1675, óleo sobre lienzo, 140 x 108 cm, Múnich, Alte Pinakothek. Niño espulgándose, hacia 1650, París, Museo del Louvre. Niño riendo asomado a la ventana, hacia 1675, Londres, National Gallery. Las bodas de Caná, hacia 1670-1675, Birmingham, The Barber Institute. El banquete de bodas permite a Murillo representar una escena de vivo colorido y diversidad de vestuario, con toques orientalizantes también en el mantel, además de un variado repertorio de objetos de bodegón, con el gran cántaro de cerámica como eje de la composición. José y la mujer de Putifar, hacia 1645, óleo sobre lienzo, Kassel, Gemäldegalerie Alte Meister. El cuadro, con una carga erótica poco usual en la pintura española, fue adquirido a nombre de Murillo por el landgrave de Hesse antes de 1765. Confiscado por las tropas francesas, se expuso en el Louvre de 1807 a 1815. Devuelto a sus propietarios fue considerado obra italiana y atribuido por el museo a Simone Cantarini. En 1930 se descubrió la firma del pintor tras una limpieza, lo que no impidió que continuasen las dudas acerca de su autoría reivindicada tras la aparición en colección particular de una segunda versión del mismo asunto de autografía indiscutida. John Phillip, La temprana carrera de Murillo, 1634, 1865, Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias. Una visión romántica de la biografía del pintor Cristo crucificado es un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo, pintado al óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 71 x 54 cm. Datado hacia el año 1667, actualmente se conserva, sin exponer, en los fondos del Museo del Prado Descanso en la huida a Egipto es un cuadro del pintor Bartolomé Esteban Murillo, datado hacia 1665, que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo, pinacoteca rusa donde ingresó en 1769, procedente de la colección de Jean-Louis Gaignat, en París. El martirio de San Andrés es una obra de Bartolomé Esteban Murillo pintada entre 1675 y 1682, expuesta en el Museo del Prado. La Huida a Egipto es un cuadro del pintor Bartolomé Esteban Murillo, datado entre 1647 y 1650, que se encuentra en el Instituto de Artes de Detroit, pinacoteca estadounidense donde ingresó en 1948. Isaac bendice a Jacob es un cuadro del pintor Bartolomé Esteban Murillo, realizado entre 1665 y 1670, que se encuentra en el Museo del Ermitage de San Petersburgo, Rusia. La visión de San Antonio de Padua es una obra del pintor Bartolomé Esteban Murillo realizada en 1656 para la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. Se encuentra en el retablo de la Capilla Bautismal, donde también está el Bautismo de Cristo, del mismo autor. La obra representa al Niño Jesús dando de beber agua en una concha a su primo, el profeta San Juan Bautista. Muchacha con flores es un óleo sobre lienzo realizado por el pintor español Bartolomé Esteban Murillo entre 1665 y 1670. Sus dimensiones son de 120 × 98 cm. Muchacho con un perro1es un cuadro del pintor Bartolomé Esteban Murillo, realizado entre 1655 y 1660, que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo, Rusia. Mujeres en la ventana es un óleo sobre lienzo realizado por el pintor español Bartolomé Esteban Murillo entre 1665 y 1675.
Se trata de una de las pinturas de Murillo más enigmáticas. Se expone en la Galería Nacional de Arte, Washington D. C., Estados Unidos.Niños comiendo de una tartera es un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo, pintado al óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 123 x 102 cm. Datado entre los años 1670 al 1675, actualmente se conserva en el Alte Pinakothek de Munich. Niños comiendo uvas y melón es una pintura al óleo de estilo barroco realizada por el pintor Bartolomé Esteban Murillo entre 1645 y 1650. Se encuentra en la Alte Pinakothek de Múnich, donde se exhibe en la sala XIII con el nombre de Trauben- und Melonenesser, Rebeca y Eliezer es un cuadro del pintor español Bartolomé Esteban Murillo. Está realizado en óleo sobre lienzo. Fue pintado al inicio de la segunda mitad del siglo XVII. Se encuentra en el Museo del Prado, Madrid, España. San Francisco abrazando a Cristo en la Cruz es un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo. Datado entre los años 1668 al 1669, actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. La Virgen de la Servilleta es un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo en que se representa a la Virgen María con el Niño Jesús. Fue realizada en 1666 con destino a la Iglesia de los Capuchinos de Sevilla. Es una de las representaciones más populares de la Virgen María y se encuentra expuesta en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. La Virgen del Rosario con el Niño es una pintura al óleo sobre lienzo realizada por el pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo entre los años 1650 y 1655. Se encuentra en la colección permanente del Museo del Prado (Madrid) expuesta en la sala XVI. Anteriormente estuvo en el Monasterio de El Escorial y en el Palacio Real de Madrid. La obra representa a Santa Ana enseñando a leer a su hija, la Virgen María, hacia 1655 La obra representa a las vírgenes y mártires Santa Justa y Santa Rufina, y pertenece a la serie realizada por Murillo para la iglesia del convento de Capuchinos de Sevilla, donde se situaba en el retablo mayor. Las santas, que son prototipos de belleza popular sevillana, es una de las pinturas más famosas del pintor, y las hermanas aparecen representadas con las palmas del martirio y con unas vasijas de barro alusivas a su condición de vendedoras de cerámica. En sus manos sostienen la torre de la catedral de Sevilla, La Giralda, pues según la tradición evitaron su desplome en el terremoto de 1504.
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